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Page 136 · DO #4210 · 182_Goodspeed_Bx3FF48_r
- Collection
-
Thomas Harper Goodspeed (1887–1966) papers
- Item/Folder
-
Wiener–Woytkowski, 1948–1957
- Digital Object
-
DO #4210,
page 136
- Collection-level dates
- 1923–1963
Page transcription
las especies en el sitio que especialmente favorece su crecimiento."
"La experiencia ha demostrado que el plantar de las especies según las familias
causa muchas desventajas, pero de otro lado una plantación irregular demanda una
mayor precisión y eficiencia en la teneduría de registros, indispensables para
encontrar inmediatamente el ejemplar deseado."
"El Jardín es dividido en Sectores con marcas del número y de letras. Cada laguna
y cada invernadero llevan sus números y letras, y también cada planta en maceta es
provista de un rótulo con datos usuales."
"Los registros para las plantas cultivadas, llevados con la más esmera mimicridad,
son absolutamente necesarios hasta en los pequeños Jardines Botánicos."
"Generalmente los registros se dividen en 7 secciones :
1. Registro de plantas y de semillas recibidas,
2. Libros del Jardín (registros de divisiones y de secciones), para apuntes de
los jefes de secciones,
3. Índice alfabético de los géneros y de las especies,
4. Índice alfabético de los órdenes (familias) y de los géneros,
5. El Herbario del Jardín (plantas cultivadas),
6. Catálogo de las semillas y
7. Catálogo de las plantas cultivadas."
CONCLUSIONES :
Un Jardín Botánico sin rótulos constantemente verificados y renovados
cesa de ser un Jardín Botánico.
Para ilustrar lo arriba afirmado, me permito describir lo que ocurre
en los Jardines de Lima. De algunas cientos de especies cultivadas, no podemos
obtener los nombres botánicos correctos de muchas especies de ninguna manera.
Parecería que lo indicado sería de hacer ejemplares-herbarios de especies dudosas
y de mandarlos para clasificación a cualquier gran Instituto de Botánica en el
extranjero, rogando que el taxonómista respectivo nos suministre los nombres.
Pero ningún Instituto, lo mejor dotado, lo puede hacer.
Durante cientos de años se traía plantas del extranjero de todos los
continentes. Se puede averiguar donde vive un especialista-taxónomo respectivo;
pero como una familia a veces se divide en mil géneros diferentes y en muchos miles de especies cada género, hay que ver si
actualmente vive alguien quien estudie dicho grupo. Puede ser que no exista
un taxonómista competente para las especies -por ejemplo- del África o del Asia
Oriental de donde tenemos una planta que se cultive en Lima.
Así un Instituto de Botánica -por ejemplo- en los Estados Unidos nos haría
circular nuestro ejemplar por todos los países del mundo y el fin nos lo
devolvería sin clasificación.
Porque para clasificar una planta necesitamos saber su procedencia,
tener un biblioteca botánica completa, tener un herbario respectivo con tipos
antiguos de clasificación - para comparar con nuestra especie dudosa;
para alcanzar todo eso se necesita mucho dinero, muchos viajes, mucho tiempo
y el resultado de conseguir el nombre correcto se hace a veces muy problemático.
Por esa razón cada planta, cada semilla que entre en el Jardín debe
lleva su rótulo ó etiqueta; a medida que se las propaga - los rótulos las
deben acompañar y seguir donde sea. No existe otra solución para conocer lo que
cultivamos. Y por esa razón todos los Jardines botánicos pintan diario rótulos,
año por año, siglo por siglo.
Tienen uno, dos, tres pintores estables en la planilla del Jardín.